El Mundial 2026 representa una prueba de fuego para la logística y el comercio electrónico argentino, donde cada entrega fallida puede costar hasta u$s17. Con el 88% de los argentinos planeando ver los partidos desde casa y casi la mitad realizando compras horas antes de cada encuentro, se esperan picos masivos de demanda de bebidas, snacks y alimentos. En un ecosistema de e-commerce que ya mueve más de $34 billones anuales, las empresas deberán responder con precisión quirúrgica ante la simultaneidad de millones de pedidos, el tráfico urbano alterado y la presión sobre la última milla, donde la capacidad de adaptación logística dejará de ser una ventaja para convertirse en una necesidad crítica.